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Las personas que trabajamos por la transformación social desde el Ayuntamiento de Madrid tenemos que plantearnos para qué sirve estar en las instituciones.
Vivimos una realidad política en la que esa transformación social desde la gobernanza local no se puede pensar si no es a nivel de conflicto, de suma de todos los sectores sociales para construir la alternativa, ese proceso constituyente que ya exigían las plazas del 15M.

Vemos a diario desde la política municipal, cada vez menos autónoma y cada vez más asfixiada, como el plan de las elites económicas y políticas dominantes es reconducir el consenso del 78 hacia un marco de explotación cada vez más descarnado y con una mordaza legislativa que impide cualquier cambio presupuestario a favor de la mayoría social. Ese cambio presupuestario, esa nueva forma de concebir la economía municipal puesta al servicio de la ciudadanía, está sufriendo el ataque más frontal por parte las políticas austericidas de un Partido Popular que antepone la llamada “regla de gasto” a las necesidades de la mayoría social.

Por ello, tenemos que ser consecuentes defendiendo y cumpliendo nuestros compromisos con las capas populares siendo coherentes con un proyecto y un modelo de ciudad que venimos planteando y reivindicando como necesario para un cambio de base y mejora social en términos democráticos.

El Partido Popular, como modelo contrapuesto, estrecha el marco legal de lo permisible, reduce la autonomía de los ayuntamientos y pretende enfrentarnos con la clase trabajadora y con los sectores vulnerables de nuestra sociedad.

La Ley Montoro, de la cual se extrae este ataque contra el presupuesto municipal del Ayuntamiento de Madrid, es consecuencia de aquel artículo 135, un artículo ideológico que viene a decir que primero está el pago la deuda con la gran banca y después los derechos sociales. Esta modificación fue introducida en la Constitución de forma exprés por el PSOE junto con el Partido Popular. Es la confirmación de que el llamado consenso del 78 que mencionábamos con anterioridad ya no servía a los poderes económicos y que su proyecto no era otro que superarlo.
Se trata además de un ataque de carácter arbitrario. Cientos de ayuntamientos incumplen dicha regla de gasto. Se exige su cumplimiento de forma discrecional a aquellos que políticamente conviene señalar porque ponen en peligro que siga calando el mantra de que no hay alternativa a los dictados de las políticas neoliberales de la Unión Europea y a los recortes.
Es un ataque también, y esto es muy importante, contra los derechos sociales y contra las personas que más lo necesitan en una ciudad que ostenta uno de los índices de desigualdad más altos de Europa.

Los recortes que plantea el gobierno del ministro Montoro afectarían gravemente a la protección social, a la cultura -con la retirada del bono cultural-, a los barrios vulnerables -con la retirada de los Fondos de Reequilibrio Territorial-, a la infancia -poniendo en riesgo las siete nuevas escuelas infantiles-, a las personas mayores -con el recorte de sus partidas presupuestarias- o a la vivienda, con sus promociones de vivienda pública y social.

Hemos dicho “basta”
Entendemos como legítima la decisión del concejal de Economía y Hacienda, Carlos Sánchez Mato, y de todo el consistorio de Ahora Madrid de no aplicar recortes; no es posible tolerar una tutela que impida realizar políticas de protección social y de cambio.

Es posible otra política, nos comprometimos a hacer un Madrid de los cuidados y esto requiere de recursos económicos, recursos que el Ayuntamiento tiene y que puede utilizar a través de una planificación seria y responsable a favor de las vecinas y vecinos de nuestra ciudad.

Dentro del marco existente hay margen. Hagámoslo valer recurriendo las medidas que a nuestro juicio son de carácter arbitrario y no aplicando ningún tipo de recorte presupuestario. Hay vías legales para llevarlo a cabo y es un camino que debemos recorrer. Que vamos a recorrer.

Pero siendo imprescindible, no es suficiente.

Para ello, no podemos actuar al dictado del ministro Montoro sino defender lo que es legítimo. La transformación social no se consigue únicamente desde las instituciones. El impulso reivindicativo desde la movilización social es, al mismo tiempo, su principal sostén cuando la transformación se conquista.

Por tanto, se torna imprescindible ensanchar por la vía de la práctica los límites del marco legal; señalar sus encorsetamientos en cuanto a lo social y sus déficits democráticos en cuanto a lo político en una escala más amplia de concepción del propio marco del gobierno institucional.
Madrid tiene una importancia simbólica fundamental. Hoy toca defender su presupuesto. Se trata de un proceso y en ese propio proceso se generan las condiciones para su transformación.
Avanzar a través de lo municipal hacia un nuevo modelo de país más justo y menos desigual.

Lourdes Gómez y Ángel Guillén
Co-portavoces de IU Madrid Ciudad

@Lou_Gomezz
@AngelRojoMadrid

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