No vamos a retroceder ante la corrupción
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El PP, el mismo que tiene a altos dirigentes suyos imputados por la Gürtel, el caso Bárcenas, la Operación Púnica, Lezo, en las que se han dilapidado centenares de millones de euros, ha puesto una querella contra los concejales Carlos Sánchez Mato y Celia Mayer, y la ex Consejera Delegada de la empresa Municipal Madrid Destino, Ana Varela, por haber contratado dos despachos de abogados para que dictaminaran sobre los contratos que el Ayuntamiento de Madrid tiene con la empresa que organiza el Open de Tenis.

La empresa organizadora podría haber cobrado decenas de millones de euros de forma irregular. Así que nuestros compañeros pusieron toda la documentación a disposición de la Fiscalía Anticorrupción.
Motivos para temerse lo peor en la gestión de los anteriores gobiernos municipales del PP, hay de sobra: en Calle 30, en la EMV, en Mercamadrid, en la Caja Mágica…

Más de dos décadas pagando contratos de servicios millonarios a las grandes empresas, promoviendo obras faraónicas y haciendo un plan general de ordenación urbana a la medida de especuladores, además de endeudar hasta cifras récord las finanzas municipales han sido el caldo de cultivo perfecto para la corrupción.

Es fácil de entender que la derecha le tenga muchas ganas al Gobierno de Ahora Madrid, y a nuestro compañero Carlos Sánchez Mato, porque están sacando a la luz sus trapos sucios. Y porque está luchando contra la regla de gasto del ministro Montoro, que intenta obligar al gobierno municipal a hacer recortes y a anticipar el pago de la deuda a los bancos.

Su objetivo es que la experiencia de Ahora Madrid fracase, hacer escarnio público para que nadie más se atreva a meterse con los poderosos. Hay miles de millones de euros de negocio en juego. No vamos a dejar solos a nuestros compañeros y compañeras. Está en juego el derecho a tener una ciudad donde el dinero del consistorio se emplea en que los vecinos y vecinas tengamos una vida digna, acceso a la vivienda, a un empleo decente, más democrático y menos discriminatorio, o que sigan lucrándose las empresas de siempre a costa del erario municipal, como hacen con el de la Comunidad o con el del Estado. No vamos a retroceder ante la corrupción.

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