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Air Liquide planteó un ERE en el mes de noviembre para un centenar de trabajadoras… precarizará tanto la vida de los pacientes como la de los trabajadores, mientras ayuda al gobierno a la privatización encubierta de más áreas de la sanidad.

Artículo de Sol Sánchez en Mundo Obrero.

La empresa Gasmedi se fundó en el año 1996 con el objetivo declarado explícitamente por su fundador, Alfonso Fierro Jiménez-Lopera (después hablamos un poco más de éste porque merece la pena dedicarle unas líneas), de convertirse en un operador de referencia en el mercado español de terapias respiratorias domiciliarias y de suministro de gases medicinales, mercado copado hasta ese momento por unas pocas compañías multinacionales que operaban en España (como Air Liquide, Praxair o Linde) trabajando desde sus inicios en dos líneas de negocio a través de dos divisiones principales: la de terapias respiratorias a domicilio para proporcionar tratamiento de patologías respiratorias en la residencia de los pacientes, y la hospitalaria que suministraba directamente gases medicinales a los hospitales tanto públicos como privados.

Huelga decir que este es un sector de esos que llamamos de alto valor añadido, con una fuerte y puntera componente tecnológica, de alta especialización y generador de puestos de trabajo de calidad tanto en los procesos de producción, como en los de distribución y atención directa a los usuarios. Uno de esos sectores “de futuro” tan escasos en nuestro modelo productivo y a los que merece la pena apoyar. Y es que para el año 2006, tan solo diez años después de su fundación, Gasmedi ya suministraba a más de una treintena de hospitales y atendía a domicilio a más de 65.000 pacientes ocupando una cuota de mercado superior al 20% con presencia en 14 comunidades autónomas a través de sus 22 delegaciones en el Estado español y una filial en Portugal. Producía directamente desde dos plantas situadas en Orense y Madrid y proyectaba establecer una instalación más en Zaragoza. Como ven viento en popa en un sector que en aquel momento ya movía en España 900 millones de euros anuales y donde la prestación de servicios de terapias respiratorias a domicilio crecía a ritmos del 10% al año, debido a factores como el envejecimiento de la población.

Es fácil entender, que por tanto Gasmedi se favoreciese con numerosos programas y beneficios tanto fiscales como sociales para promocionar y colaborar desde lo público al desarrollo e impulso de una empresa así de interesante, lo cual ocurrió sostenidamente durante esos 10 primeros años y aún después. Pero el capitalismo no va de esto, por más que numerosos economistas y demagogos varios se esfuercen pontificando en los medios diariamente para que lo olvidemos, el capitalismo va de obtener beneficios para el propio capital (tenga este forma de accionistas, patrón o estatua rupestre…) no para la sociedad en su conjunto, y mucho menos para los trabajadores y trabajadoras.

Así que en el año 2006 la firma de capital riesgo Mercapital cerró la compra del 75% de Gasmedi, quedando el resto del capital en manos del equipo directivo, entre ellos Alfonso Fierro Jiménez-Lopera, que se mantuvo como presidente.
Sobre Fierro Jiménez-Lopera, decir que es el tercero de la saga Fierro, cuyo padre, que heredó de su padre Ildefonso Fierro el Banco Ibérico creado en 1946, fue uno de los banqueros y empresarios de mayor peso específico durante el régimen de Franco, vamos el típico emprendedor hecho a sí mismo en la confusa literatura de páginas salmón… Sobre los fondos de capital riesgo como Mercapital hablamos otro día que aquí no cabe ni una introducción…

La cuestión es que tan solo 6 años después ocurrió lo que estaba sentenciado desde ese momento. En 2012 Air Liquide, multinacional de origen francés principal competidora y una de las líderes del sector, compraba el 100% de Gasmedi por 330 millones de euros (generando a Mercapital un retorno de 2,4 por su inversión inicial y una plusvalía bruta superior a los 100M €), adquiriendo tanto las acciones de Mercapital como las que aún eran propiedad de la familia Fierro, en una operación que contó incluso con el asesoramiento de la ínclita Goldman Sachs. En ese momento Gasmedi era el tercer operador del sector en el Estado, tenía una facturación de 82 millones de euros anuales y atendía a más de 125.000 pacientes.

Saltemos ahora hasta finales de 2017. Si visitan la actual página de la empresa https://www.vitalaire.es verán preciosas fotos y grandes y rimbombantes declaraciones bajo el epígrafe de “responsabilidad social corporativa”. La realidad: Air Liquide planteó un ERE en el mes de noviembre para un centenar de trabajadoras (79 de Gasmedi y 12 de Air Liquide) con la pretensión de obligar a la mayor parte de pacientes a desplazarse al hospital y a resolver las incidencias por teléfono. La operación es mucho más que un expediente de regulación de empleo, precarizará tanto la vida de los pacientes como la de los trabajadores, mientras ayuda al gobierno a la privatización encubierta de más áreas de la sanidad aplicando un modelo de negocio en el que proliferan las subcontratas y las empresas de trabajo temporal. Podría darles muchos más detalles, aunque no creo que los necesiten para sacar sus propias conclusiones.

Mientras obtengan beneficios les da igual que tú no puedas respirar, no dejemos que la historia termine así. Para ser atendido en castellano pulse 1, si le falta el aire pulse 2 y si se está ahogando espere; en seguida le pasamos con un operador.

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