Hacia la huelga feminista

La huelga es el recurso de presión último, cuando la negociación y el diálogo ya no dan más de sí, que tienen los trabajadores y trabajadoras para luchar y defender sus derechos y cuya finalidad es obviamente parar la producción. Ataca al corazón del sistema, la economía, para conseguir el reconocimiento político de derechos, mejoras y demás demandas. Haciendo huelgas se consiguieron las jornadas de ocho horas, el derecho a vacaciones y casi todas aquellas cosas que definen las líneas –cada vez más difusas en estos tiempos- que separan el trabajo asalariado, siempre más o menos explotador, de la esclavitud.

Artículo de Sol Sánchez para Mundo Obrero.

Cuando se empezó a gestar, el año pasado, la huelga feminista del próximo 8 de marzo, muchos compañeros y alguna compañera arqueaban las cejas y en sus expresiones podía leerse una (más o menos rotunda según los casos) duda, que podría resumirse en la pregunta ¿cómo demonios encaja “huelga” en todo esto?

Pues además de parar la producción, ahora también se incluye visibilizar, y en la medida de lo posible parar, la reproducción. Y eso también es trabajo, un trabajo invisibilizado, negado, silenciado. El trabajo de las mujeres. El que no cuenta y se saca de las cuentas. Esas cuentas que dicen cuáles son los costes y los beneficios, qué es y qué no es rentable. Esas cuentas que nos dicen lo que sube o baja el PIB que nos dice tan poco sobre la realidad. Esas cuentas que son mentira y que escupen a la cara del esfuerzo, de la falta de descanso, y del trabajo múltiple de tantas y tantas generaciones de mujeres…

Efectivamente, y como toda huelga, esta es una huelga ideológica y por supuesto de muy crítica con, a directamente anticapitalista, porque no es “el sistema” en abstracto quien se sostiene a través de la sobreexplotación de las mujeres, el sistema tiene nombre y apellido; sistema capitalista y heretopatriarcal.

Las ideologías son en sentido amplio marcos de pensamiento a través de las que interpretamos el mundo que nos rodea, así un conservador dirá que es mejor mantener el orden actual que exponerse a caer en el caos para corregir desigualdades, un liberal que el mercado tiene una mano invisible que ajusta las cosas si nadie se mete por medio a distorsionarlas obviando las palmarias desigualdades de los diferentes actores y en este caso actrices sociales, un socialdemócrata que hay que corregir políticamente las desigualdades que produce el sistema hasta conseguir una especie de capitalismo de rostro humano. Y una feminista (y evidentemente aquí no ha lugar para quienes piensan que el feminismo es que Christine Lagarde sea la directora gerente del FMI o que hayan puesto este año una mesa de mujeres en el Foro de Davos), al menos esta que escribe, le dirá que todo el sistema capitalista es depredador, genocida y suicida, y que el propio sentido de lo que hoy conocemos como economía debe virar hasta poner la vida misma en su centro reconociendo la interdependencia y ecodependencia que la vida humana -lo más valioso que en realidad tenemos- tiene con los demás y con el medio. Que, por tanto, hemos de sustituir competitividad por cooperación, productivismo y extractivismo por otros tipos de desarrollo que no comprometan cada vez a menos largo plazo nuestra propia supervivencia, y que por supuesto se debe acabar con la explotación de todos y la sobreexplotación de las mujeres que produce tan magros beneficios para tan pocos y conseguir una vida digna de ser vivida para todos y todas. Así que sí Sra. Arrimadas esta huelga no debe gustarle a quienes representan los intereses del capital… porque sin duda no son los nuestros, son de hecho antagónicos.

A quienes les siga rechinando esto de “huelga feminista” una reflexión: En vez de seguir queriendo tirar la casa abajo haciendo equilibrios mientras removemos una a una las tejas del tejado, deberíamos empezar a plantearnos que dinamitar los cimientos sería mucho más efectivo, y no creo que haya mucha duda respecto al papel que juega en el sostenimiento del edificio capitalista el sistema heteropatriarcal.