Manifiesto 1º de Mayo 2018: La lucha es el único camino

A pesar de que el Gobierno presume de haber superado el nivel de PIB previo a la crisis, la cruda realidad se impone. Tenemos 1,7 millones de empleos menos que antes de la crisis y el 28 % de las personas viven ahora en riesgo de pobreza o exclusión social. Esta auténtica década perdida deja como resultado a 1,2 millones de hogares con todos sus miembros activos en paro y eso es resultado, en buena medida, de los recortes fiscales que se han aplicado durante los últimos años, y que el actual Plan Presupuestario del Partido Popular y Ciudadanos consolida y normaliza. El gasto público se encuentra lejos de recuperar los recortes acumulados y queda claro que los frutos del crecimiento económico ni han llegado ni van a llegar a la mayoría social. Con un techo de gasto de 62.000 millones inferior al de 2010 y una mínima mejora en 2018 en comparación con 2017 de apenas un 1,2 %, lo que eso significa es que a este ritmo de mejora, el estado español precisaría de 40 años para lograr recuperar el nivel de techo de gasto previo a la crisis.

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Los elevados índices de desigualdad, pobreza y exclusión social se nos imponen como necesarios para la salida de la recesión. La vía que el sistema capitalista ha encontrado para la salida a esta crisis es la de la devaluación salarial y la precarización de las condiciones de trabajo. Porque es en la explotación y en la debilidad de la posición negociadora tras las dos reformas laborales de PSOE y PP donde encuentran el nicho para maximizar el beneficio precisamente a costa de trabajadores y trabajadoras. Sabemos que el sistema capitalista es incompatible con la vida y que se sustenta en una lucha constante con los trabajadores y las trabajadoras, por eso no es un efecto casual para la derecha económica y política la temporalidad en la contratación (el 90% de la misma) ni su duración (el 25% menos de una semana), ni la contratación a tiempo parcial, ni la brecha salarial de género y la desprotección a la mujer, ni el incremento de la siniestralidad laboral, ni la disminución de la protección contra el desempleo.

Si algo ha quedado claro es que el proyecto político de la derecha está agotado y que solo la lucha y la movilización social conseguirán revertir este proceso para la clase trabajadora. Los
últimos meses marcan claramente un repunte de la movilización y que no hay otra vía para las imprescindibles conquistas que la lucha de quienes sufren la opresión. Los éxitos de la huelga
feminista del 8 de marzo y la movilización de pensionistas muestran claramente un camino que nuestra organización política comparte.

Es hora de exigir la derogación de las reformas laborales y la puesta en marcha de las medidas necesarias para defender los derechos pisoteados de trabajadores y trabajadoras. Es imprescindible poner la política económica y social al servicio de la mayoría social porque solamente así, la salida de la crisis podría ser una realidad para todas y todos. Se hace urgente subir los salarios, romper  la brecha salarial entre hombres y mujeres, reforzar la negociación colectiva, acabar con la temporalidad, subir las pensiones, poner en marcha políticas de creación de empleo y apostar por el trabajo digno y con derechos!

De nuevo este 1 de Mayo de 2018 gritamos alto y claro que la lucha de la clase trabajadora es la causa de Izquierda Unida y que los derechos se conquistan, no se otorgan.

Somos miles, somos millones.
¡Viva el 1 de mayo!