La extraña unanimidad en torno a la Operación Chamartín

Pido auxilio a CTXT para que nos dé voz a los vecinos que no existimos para la prensa ante la avalancha de titulares que se están publicando en favor del último formato de la Operación Chamartín en los últimos meses. No me defrauda.

Ana Iglesias es miembra de la Plataforma Zona Norte @PlataformaZN y socia de CTXT.es.

http://ctxt.es/es/20180502/Firmas/19414/Operacion-Chamartin-activista-norte-Madrid-urbanismo.htm

Leo titulares de prensa que dicen: “Madrid quiere un nuevo norte: la unanimidad empuja a DCN” (Madrid Diario, 8.2.2018),  “Los vecinos de Chamartín exigen al Ayuntamiento de Madrid que apruebe ya el proyecto urbanístico” (El Mundo, 14.3.2018). Otras noticias de prensa (El Boletín, 14.4.2018) reconocen que el proyecto Madrid Nuevo Norte (MNN) sí tiene detractores, pero argumentan que éstos lo que quieren es que todo siga igual.

Como soy vecina de Chamartín y no quiero este proyecto del BBVA para mi ciudad, me gustaría explicar por qué me parece nocivo este megaproyecto. También quiero que se sepa que no estoy sola, que no somos una minoría y que nuestra opción no es que todo siga como está.

Así nace una activista en Chamartín

Tengo la suficiente edad como para haber podido seguir por la prensa, (¡ay, aquella prensa de papel a la que tanto queríamos!) los avatares de la Operación Chamartín. En las Fiestas del barrio, en septiembre de 2016, estuve en una presentación en la que Félix Arias, un prestigioso urbanista al que sólo conocía de nombre, nos explicó las diferencias del proyecto de Botella, recién anulado,  y el que mi Ayuntamiento acababa de presentar con el nombre de Madrid Puerta Norte (MPN).

Mucho después supe que Madrid Puerta Norte se había preparado tras oír a la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid, a Ecologistas en Acción, y a muchos otros actores preocupados por la calidad de vida en la ciudad y, más allá, en el área metropolitana.

Como entusiasta votante de Ahora Madrid, acudí en el otoño de 2016 a uno de los primeros paseos que se organizaron sobre los terrenos de la Operación Chamartín, para poder comprender mejor las diferencias entre los dos proyectos.

En ese paseo, que empezamos en la inhóspita estación de cercanías de Renfe, decidí convertirme en activista pro Madrid Puerta Norte.  Me resultó muy impactante ver a los compañeros de mi asociación de vecinos, la Valle Inclán-Prosperidad, indignarse por el escandaloso aumento de escombros a lo largo del camino del Canal de Isabel II, en apenas un mes, acumulados con la evidente intención de degradar una zona de paseo al aire libre desde el Parque de Tres Olivos hasta Mauricio Legendre.

Me vino a la mente la película de Francesco Rosi, Las Manos sobre la ciudad, con el ávido especulador inmobiliario representado por Rod Steiger corrompiendo a los políticos para llenar Nápoles de horrendos edificios. Allí tomé la decisión y aquí sigo.

La Plataforma Zona Norte

Incluso antes de que se constituyese el Foro Local, en Chamartín comenzamos a trabajar como Grupo de Trabajo de la Zona Norte para, desde el apoyo indudable a MPN, aportar al Ayuntamiento observaciones para su mejora.

Mientras, el Área de Desarrollo Urbano Sostenible dejó de convocar a la Mesa Social, formada por  las asociaciones de vecinos, ecologistas y profesionales, para sólo reunirse con la Mesa Técnica, es decir, el BBVA, su apéndice Distrito Castellana Norte, y el Ministerio de Fomento-Adif, representado por su presidente Juan Bravo, unido a Ruiz Gallardón en  muchas aventuras, incluida la imputación en el caso Lezo.

Preocupados por el mutismo de la concejalía de José Manuel Calvo, desde el Grupo de Trabajo convocamos a una reunión el 6 de abril de 2017, en la Junta de Chamartín, a los concejales del PP, PSOE, Ciudadanos y Ahora Madrid responsables de Urbanismo. Queríamos oír sus planes y también hacerles llegar nuestras propuestas para mejorar Madrid Puerta Norte.

En el documento que se entregó a los concejales dábamos la bienvenida al Plan A de calidad del aire y cambio climático presentado por el Ayuntamiento,  con  medidas como la reducción del tráfico privado de coches y el desarrollo de una política de movilidad que contempla las condiciones de los desplazamientos a pie, en bicicleta y en transporte público.  Pensábamos que el Plan iba a ser tenido en cuenta en el desarrollo de MPN.

Propuestas de la Plataforma Zona Norte para el desarrollo de Madrid Puerta Norte

Uno de los primeros puntos del documento era la petición de que el parque del proyecto fuera un parque lineal verde, de la mayor anchura posible, sobre los terrenos del Canal de Isabel II, que continuara con un bulevar por Mauricio Legendre hasta Plaza Castilla.

Sugeríamos que, frente a la degradación acelerada de este espacio, con escombros de todo tipo, incluido el amianto, se diera forma de inmediato a ese pasillo verde y se completara el bulevar de Mauricio Legendre, que termina abruptamente en Manuel Caldeiro, junto a las Cocheras de la EMT, como se había acordado por el Pleno de la Junta Municipal de Chamartín.

También se proponían alternativas al eje viario Norte-Sur, como la mejora de la calle Antonio Cabezón, junto a las vías del tren, para derivar el tráfico a partir de la M30; se aceptaba, como mal menor, la creación de un centro de negocios próximo a la estación de Chamartín, que en ese momento tendría una dimensión total de 6 torres, así como el mantenimiento del barrio de Malmea, manteniendo su tejido industrial, pero flexibilizando sus usos.

Sobre todo, planteábamos un programa de actuación inmediata en los barrios del entorno, con propuestas concretas para el casco antiguo de Fuencarral, el barrio de Begoña, San Cristóbal y Mauricio Legendre. Incluso se aportaba un plan alternativo para la movilidad en la zona norte de Madrid, que incluía varias propuestas para mejorar los accesos a la estación de Fuencarral, estudiar la creación de nuevas estaciones de metro entre Montecarmelo y las Tablas, implantar al menos una línea de autobús de alta capacidad antes de 2020, favorecer los traslados para peatones y ciclistas… Como se ve, ninguna parálisis por nuestra parte.

Por fortuna contamos con un equipo solvente de arquitectos, urbanistas, geógrafos y líderes vecinales fajados en mil batallas y apegados al terreno, que tienen muy clara su idea de qué ciudad necesitamos y saben detectar necesidades y plantear alternativas.

Nuestra opción no es mantener un espacio vacío que actúe como barrera infranqueable entre el este y el oeste de la zona norte. Es curioso que las asociaciones que han surgido como setas para apoyar a MNN, regadas por alguna lluvia benéfica, nunca antes hayan hecho públicas sus propuestas de mejora para la zona, solo su acrítico “que se haga lo que sea, pero que se haga algo”. Peligrosa incitación a los especuladores, que están llenos de ideas para utilizar el suelo público que enajenan Adif, el Ayuntamiento, propietario de las cocheras de la EMT, y la Comunidad de Madrid-Canal de Isabel II, para su único beneficio.

Por cierto, todas las declaraciones pro MNN parecen ignorar que este desarrollo no se va a hacer realidad en un mes. El mismo José Manuel Calvo reconocía que las primeras grúas no aparecerían hasta dentro de cinco años, por lo menos (eldiario.es, 17.4.2018).

¿Y cuál ha sido la reacción del Área de Desarrollo Urbano Sostenible desde abril de 2017? No responder a las propuestas de mejora hechas por la Plataforma Zona Norte, seguir negociando sólo en la Mesa Técnica con el BBVA y Adif, y sorprendernos dolorosamente con un nuevo proyecto en junio de 2017. El Madrid Nuevo Norte es una vuelta a los niveles brutales de edificación del plan de Ana Botella, con un mastodóntico centro de negocios, innecesario y perjudicial, y cerca de 30 torres como las de Florentino, que deja el Parque Lineal como un esquelético pasillo con algún arbusto sobre el camino del Canal de YII. El proyecto además retoma, como contrapartida “verde”, la peregrina idea de la losa para cubrir la vía de trenes. Losa sobre la que no crecerán secuoyas, que es lo único que le falta por prometer a Distrito Castellana Norte (DCN) en su publicidad desmesurada.

Es cierto que la última propuesta de MNN presentada en abril de 2018 recoge algunas reivindicaciones de la Plataforma Zona Norte  y de Ecologistas en Acción y Madrid Patrimonio y Cultura,  como el mantenimiento de las Ermitas de San Roque y Lourdes,  o facilitar el cruce de la Castellana desde el Hospital de la Paz y el metro de Begoña a los vecinos de San Cristóbal, pero la relevancia de estas “concesiones” es mínima frente al triunfo de la presión del sistema financiero expresado en ese centro de negocios modelo Paco el Pocero.

Por cierto, mientras los vecinos nos conformábamos con pacificar el tráfico a 30 kms/hora, MNN ofrece soterrar el tráfico. A mayor gloria de las Cuatro Torres.

Mucho oscurantismo, muy poco diálogo y mucho desdén hacia unos activistas siempre dispuestos colaborar para un Madrid mejor. Yo entendí que gobernar escuchando era otra cosa.