Paralización Operación Chamartín

El 21 de abril de 2015, Ahora Madrid, junto a otras organizaciones políticas, vecinales y ecologistas, se sumó al Pacto contra la especulación: “un documento redactado por varios colectivos en el que se solicita a los partidos aspirantes al gobierno de esta ciudad que se comprometan a dar un cambio de rumbo a la política urbanística para eliminar el sistema depredador con el que se están destruyendo y malversando todo tipo de bienes públicos, y autorizando la destrucción de bienes privados de interés patrimonial.”

El mismo documento del Pacto contra la especulación dice lo siguiente:

Siguiendo la misma línea, el programa colaborativo que presentó Ahora Madrid en la primavera del 2015, subrayaba la paralización de la Operación Chamartín, de cara a “Promover un proceso participativo abierto a distintas organizaciones representativas de la ciudad y profesionales del urbanismo, ecología y transportes, para generar propuestas en torno a los problemas y posibles soluciones sobre el desarrollo de la zona norte del Paseo de la Castellana y todas las zonas aledañas afectadas por el proyecto.”

Tras conseguir el ayuntamiento de Madrid, en la primera reunión de grupo municipal de Ahora Madrid en junio de 2015, con concejales y alcaldesa, se manifestó, y fue mayoritaria, la oposición a la Operación Chamartín. Su nomenclatura devino en un proyecto denominado Madrid Puerta Norte, en primera instancia visto con buenos ojos por parte de las organizaciones y entidades sociales, vecinales y ecologistas, a pesar de algunas críticas.

Pero al poco tiempo, dicho proyecto desaparece y aparece Madrid Nuevo Norte, acordado con el BBVA y no con los agentes sociales, el cual, de forma sucesiva, va contando con la oposición y el voto en contra Junta de Gobierno de los concejales de Izquierda Unida.

El proyecto de la Operación Chamartín es síntoma de un modelo de urbanismo y una forma de hacer política que no es compartida por Izquierda Unida, ya que en lugar de buscar el consenso con organizaciones sociales, ha encontrado consenso con bancos como el BBVA.

Los desarrollos del Sureste (los Berrocales), el Taller de Precisión de Artillería de Chamberí, la Operación Mahou-Calderón, las Cocheras de Cuatro Caminos, Canalejas… son proyectos urbanísticos que precisan claras líneas de mejora, o su paralización y replanteamiento completo. Este modelo de urbanismo no es compartido con organizaciones que son el germen de Ahora Madrid, como la FRAVM, Ecologistas en Acción o Madrid Ciudad y Patrimonio.

Organizaciones como la Plataforma Chamartín Verde y sin Torres exigen paralizar y replantear dicha operación de la mano de organizaciones ecologistas, sociales y vecinales, siguiendo la senda de diálogo en el urbanismo, de forma participada, tal y como se hizo con el programa original de Ahora Madrid.

La creación de un modelo de reequilibrio territorial que revierta el actual norte-sur, la movilidad, la lucha contra la contaminación, la regeneración de los llamados barrios de asistencia y la atención a la situación de vulnerabilidad y deterioro de la periferia (como el acertado pero insuficiente “plan Madre”) deberían haber sido la primera línea de actuación en materia de urbanismo

El Ayuntamiento de Madrid no puede permitir enajenación enorme de patrimonio público, con la empresa DCN, filial del BBVA, comprando suelo público a la mitad de su valor. Un sobrecoste brutal que pagan todos los vecinos y vecinas de la ciudad de Madrid.