Izquierda Unida Madrid en el Día de la Salud Mental

  • La Salud Mental ha sido sistemáticamente marginada en los planes de salud pública, con insuficientes recursos destinados a la promoción, prevención y protección de este ámbito tan importante.
  • Izquierda Unida reitera un año más su compromiso con la superación de prácticas que vulneran los derechos humanos en la práctica psiquiátrica.

Hoy, 10 de octubre, se celebra el Día Mundial de la Salud Mental, una fecha destinada a reivindicar la importancia de este ámbito de salud clave para el bienestar de las personas. Este año, marcado por la crisis sanitaria, corremos el riesgo una vez más de infravalorar su importancia.

La exclusión o minimización de la importancia de la salud mental ha sido, lamentablemente, la tónica general a lo largo de las últimas décadas. En en general España, y en la Comunidad de Madrid (con un sistema sanitario público bajo ataque sistemático de las sucesivas administraciones conservadoras) en particular, aún nos quedan muchos deberes por hacer para integrar de forma adecuada la promoción, prevención y protección de la salud mental en nuestros planes de salud pública.

No puede obviarse, de ninguna manera, que gozar de una buena salud mental es un requisito indispensable para nuestro bienestar, pero así mismo está condicionada por nuestro bienestar social. Nuestro compromiso con la salud mental es también nuestro compromiso con la justicia social. Las políticas públicas siguen descuidando la importancia de las condiciones previas de una mala salud mental, como la violencia, el desempoderamiento, la exclusión y el aislamiento social y la desintegración de las comunidades, las desigualdades socioeconómicas sistémicas y las condiciones nocivas en el trabajo y las escuelas.

Por otro lado, Izquierda Unida Madrid queremos reiterar un año más nuestra reivindicación de suprimir las vulneraciones de Derechos Humanos en la práctica psiquiátrica. Prácticas como las contenciones mecánicas, los ingresos involuntarios, la medicación forzosa, los aislamientos y la sobremedicación, extendidas en un modelo excesivamente volcado en la patologización y las medidas reactivas, en lugar de en medidas positivas para su protección.

Tal y como indicaba el informe del Relator Especial de Naciones Unidas sobre el derecho de toda persona al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental, en su informe de 2017, durante decenios, los servicios de salud mental se han regido por un paradigma biomédico reduccionista que ha contribuido a la exclusión, el descuido, la coacción y el maltrato de las personas con discapacidad intelectual, cognitiva o psicosocial, de las personas con autismo y de las personas que se apartan de las convenciones culturales, sociales y políticas predominantes.

En este Día Mundial de la Salud Mental, Izquierda Unida reivindicamos:

 · El establecimiento de un paradigma integral y transversal para la salud mental en los planes de salud pública, con la dotación de recursos suficientes y necesarios para afrontar las necesidades de nuestra sociedad en este ámbito.

 · La promoción, prevención, protección y cuidado de nuestra salud mental como una prioridad en nuestro sistema sanitario autonómico.

 · La abolición de las prácticas contrarias a los derechos humanos en la psiquiatría.