Dos años sin Alberto Arregui

Hoy, 15 de enero, se cumplen dos años desde el fallecimiento de nuestro compañero Alberto Arregui. Una efeméride que coincidirá eternamente con el aniversario del asesinato de su amada Rosa de Luxemburgo y su inseparable camarada Karl Liebknecht.

Alberto recordaba mucho en sus textos y discursos lo dicho por Lenin de Rosa frente a los ataques sectarios a su legado: “a veces las águilas vuelan más bajo que las gallinas; pero las gallinas jamás podrán elevarse a la altura de las águilas”.

De hecho no falta dicha referencia en el cierre de su artículo “Rosa Luxemburgo: Las claves del Socialismo en el Siglo XXI” publicado en “Nuestra Bandera” en 2010, a lo que añade “¡Ojalá seamos capaces de hacer que la izquierda levante el vuelo, sintiéndonos capaces de nuevo de conquistar el socialismo! Para ello nada mejor que recurrir a las raíces del socialismo, al manantial en el que aún podemos encontrar las ideas limpias de la revolución social.”

Sin duda el estudio de la obra de Rosa, así como la puesta en valor de su plena actualidad para encaminar la lucha de los y las socialistas hacia el objetivo final en el seno de las sociedades regidas por la democracia capitalista, ha sido una de las grandes contribuciones de Alberto. Que conseguía rescatar del limpio manantial consignas necesarias y posibles en la construcción del socialismo en el Siglo XXI.

Pero además de su obra y de su apasionada defensa del marxismo, Alberto dejó una profunda huella entre aquellas personas que tuvieron el placer de compartir “barricada” a lo largo de décadas de militancia. No tenía la “sangre de horchata” y podía acalorarse, llegando a ser inmisericorde para defender su posición. Pero tenía una bella sonrisa y una estruendosa (y pegadiza) risa. Nunca se cansó de replicar a quienes han sostenido en algún momento eso de que “a la política no se viene para hacer amigos”. Y qué duda existe de que fue coherente. Dejó muchos compañeros y compañeras en Izquierda Unida de Madrid, y también un enorme (y no menos importante) legado de amistad.

¿Acaso no es esto la fraternidad?