Frente a la LGTBIfobia no cabe mirar hacia otro lado, contra la violencia policial, tampoco

El asesinato este fin de semana de Samuel en A Coruña ha despertado una oleada de indignación en todo el estado, con movilizaciones, concentraciones y manifestaciones de repulsa convocadas de urgencia en cientos de municipios y localidades. Una muestra de que la sociedad no está dispuesta a conceder la más mínima tolerancia a la violencia, las agresiones y los discursos de odio que las amparan.

En Madrid, como no podía ser de otra manera, la concentración convocada en Sol dio supuso una muestra ejemplar de concienciación e implicación de la gente. Ejemplar por la participación masiva de personas que acudieron a Sol para denunciar y plantar cara a la LGTBIfobia. Y ejemplar, también, por el comportamiento impecable de las y los manifestantes que acudieron, movilizándose de forma completamente pacífica.

Sin embargo, este comportamiento no tuvo un reflejo en la actitud de las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado que, una vez más, como viene siendo lamentablemente costumbre en nuestra Comunidad Autónomo, cargaron violentamente contra la gente que ejercía su legítimo derecho a protesta. La actuación, absolutamente desproporcionada del Cuerpo Nacional de Policía en sus cargas en la calle Princesa, es especialmente indignante en una movilización que, precisamente, condenaba a violencia.

A los reiterados intentos de negar el creciente clima de intolerancia, tratando de ocultar el carácter homofóbico del asesinato de Samuel, se suma el comportamiento represivo de unas fuerzas de seguridad que parecen mostrar más celo en sus cargas contra las personas que ejercen su derecho de manifestación, que en proteger a las víctimas de las agresiones.

Nuestra más enérgica condena a la actuación de la fuerza policial y las unidades de antidisturbios en su actuación desmedida. Las actuaciones desproporcionadas de los agentes de policía no pueden continuar quedando por sistema en la impunidad, los agentes involucrados en un uso desmedido de la fuerza deben ser identificado y sancionados.

Nuestra denuncia a la Delegación del Gobierno por su responsabilidad en la actuación policial y su creciente normalización del uso de cargas y represión contra cualquier tipo de movilización pacífica en Madrid. La delegada de gobierno Mercedes González Fernández debe asumir su completa responsabilidad y ser cesada en su puesto.

Nuestra condena más enérgica a la proliferación de discursos de odio, que aumentan un clima de creciente intolerancia y fomentan crímenes tan detestables como el asesinato de Samuel.

Y por supuesto, nuestro rechazo total a la violencia, verbal y física, el maltrato y las agresiones a la comunidad LGTBI, así como a cualquier víctima del odio por su orientación sexual, raza, origen o religión. 

Área LGTBI de Izquierda Unida Madrid