Un año más de Ayuso, un año más de retrocesos

El 28 de mayo de 2023 representa uno de los episodios más oscuros para la izquierda madrileña en los últimos tiempos. Hoy hace justo un año de aquella fecha, un año desde que Isabel Diaz Ayuso volviera a ganar las elecciones.

Lo hacía con mayoría absoluta en un escenario de fragmentación del campo popular que dejaba fuera del parlamento autonómico a la izquierda transformadora y de clase, que siempre ha encarnado Izquierda Unida. Quienes apostamos por la unidad en torno al programa, sabemos que, precisamente en la Comunidad de Madrid, no debería ser difícil articular una propuesta común de mínimos que represente a todas las fuerzas a la izquierda del PSOE en torno a tres ejes: nuevo modelo productivo con fuerte desarrollo industrial, fiscalidad justa y progresiva, y blindaje de los servicios públicos. Es una tarea pendiente en la que Izquierda Unida Madrid se va a dejar la piel de cara a 2027.

Mientras tanto, la derecha madrileña continúa afianzando en la región un modelo ultra neoliberal que se nutre de la especulación y del desmantelamiento de lo público, sin aparente desgaste, con una presidenta autonómica que, en lugar de rendir cuentas de su nefasta gestión, se permite el lujo de ejercer de oposición al Gobierno Estatal.

En este último año hemos visto al Partido Popular de Madrid sacando pecho de un modelo económico que se caracteriza por la precariedad y la pobreza de la clase trabajadora. Los hemos visto negándose a regular el precio de los alquileres, mientras siguen favoreciendo el ladrillazo. Y es que, para Ayuso y los suyos, la vivienda no es un derecho, sino una posibilidad de negocio. Exactamente igual que la educación y la sanidad pública. Los hemos visto ignorando las necesidades que la comunidad educativa, en su conjunto, viene exigiendo desde hace tiempo, mientras siguen derivando recursos públicos a la escuela concertada. Los hemos visto defendiendo un modelo sanitario que nos imposibilita tener cita con nuestro médico de cabecera cuando lo necesitamos y que colapsa las urgencias hospitalarias. Las listas de espera siguen creciendo mientras se continúa sin contratar en condiciones dignas a las y los profesionales necesarios, que existen, pero que no se cuidan y se van. Los hemos visto justificando su gestión negligente en las residencias de mayores durante la pandemia y dando la espalda a las miles de familias que reclaman justicia.

Los hemos visto, en definitiva, consolidando una región hecha a medida de las élites económicas a costa de nuestros derechos y de nuestras vidas.

Ante semejante panorama, disputar el poder al Gobierno de la Comunidad de Madrid sólo tiene un camino: generar desde la izquierda un proyecto alternativo y de profundo cambio estructural en torno a los intereses de la clase trabajadora, de la mano de las organizaciones sociales, vecinales y sindicales de clase.

A un año de la nefasta victoria de Isabel Díaz Ayuso, una Izquierda Unida Madrid fuerte es más necesaria que nunca, al igual que la necesidad de construir, desde ya, la alternativa en cada municipio y en la región. Os hacemos un llamamiento explícito a vosotras, las militantes de IU, a que os pongáis esta labor como prioritaria. Porque nos va la vida en ello. Porque sólo con organización, proyecto y programa podremos devolver a la Comunidad y sus municipios la posibilidad de un futuro digno.